El Gran Meaulnes

El Gran Meaulnes

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¿Está aquí? ¿Qué quiere?

—Se siente desdichado —le contesté—. Venía a pedirte ayuda para encontrar lo que perdió…

¡Ah! Me lo imaginaba —exclamó él, inclinando la cabeza—. Y por más que me empeño en acallar esta idea… Pero ¿dónde está? ¡Dímelo de una vez!

Le expliqué que Frantz acababa de marcharse, y que ya no sería posible dar con él. Meaulnes sufrió una gran decepción. Vaciló, dio dos o tres pasos, se detuvo; parecía haber llegado al colmo de la incertidumbre y el pesar. Le conté lo que, en su nombre, había prometido a Frantz, y añadí que lo había citado para encontrarnos un año más tarde, en aquel mismo sitio. Agustín, tan sereno, se hallaba en un insólito estado de impaciencia. Y nerviosidad.

—¡Ah! ¿Por qué hiciste eso? —prorrumpió—. Clara que puedo salvarlo… Pero debo hacerlo ahora mismo. Tengo que verlo y hablarlo, para que me perdone y poder remediarlo todo. De lo contrario, no podría volver a presentarme allí —concluyó, mirando hacia la casa de los Arenales.

Yo le dije:

—¿De modo que por una mera promesa infantil, por la promesa de la escuela, vas a destruir tu felicidad?

—¡No se trata sólo de aquella promesa!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker