El Gran Meaulnes

El Gran Meaulnes

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Aquí vivía Frantz cuando niño. Quería una casa para él solo, lejos de todos, adonde pudiera ir a jugar, divertirse y vivir como quisiera. Tan extraordinario y fantástico le resultó a mi padre ese capricho, que no se lo negó… Y en cualquier momento, cuando se le ocurría, un jueves, un domingo, Frantz se venía a vivir a su casa, como un hombrecito. Los niños de las casas de labranza de los alrededores venían a jugar con él, lo ayudaban a limpiar, labraban el jardín. ¡Era un juego maravilloso! Y llegada la noche, no temía para nada acostarse solo. Nosotros lo admirábamos de tal manera, que ni siquiera se nos ocurría inquietarnos por él. Ahora —continuó con un suspiro—, hace ya mucho tiempo que la casa está vacía. El señor de Galais, abatido por el dolor y por la edad, nunca hizo nada por dar con el paradero de mi hermano, ni llamarlo. Y ¿qué podría intentar…? Yo paso por aquí con mucha frecuencia. Los aldeanitos de los alrededores vienen, al patio a jugar, como en otros tiempos. Y yo me complazco imaginándome que se trata de los antiguos amigos de Frantz, que él es todavía un chiquillo y pronto va a volver con la novia elegida. Soy muy amiga de ellos, juego con ellos. La pollada era nuestra…




👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker