El Gran Meaulnes

El Gran Meaulnes

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Partió… En el valle, cerca de la carretera, se alzaban deliciosas casas de campo, que entre los árboles, a orillas del agua, mostraban sus puntiagudos aguijones, guarnecidos por verdes enrejados. Allí, sin duda, sobre el césped, unas muchachas delicadas hablaban de amor. Se creía ver allí almas, deliciosas almas…

Pero en aquel momento, para Meaulnes, no existía sino un solo amor, aquel amor insatisfecho que acababan de ultrajar de manera tan cruel, y la muchacha que entre todas él habría debido proteger y salvaguardar, y que era precisamente la que acababa de enviar a la perdición.

Unas rápidas líneas de aquel diario me comunicaban, además, el proyecto concebido por Meaulnes, de volver a dar con Valentine costara lo que costara, antes de que fuera demasiado tarde. Una fecha en un ángulo de una página me hacía pensar que era ése el largo viaje para el cual hacía los preparativos de la señora Meaulnes, cuando yo llegué a La Ferté d’Angillon y lo alteré todo. En la Alcaldía abandonada, una bella mañana de fines de agosto, Meaulnes anotaba recuerdos y proyectos cuando yo abrí la puerta y le di la inesperada y sensacional noticia. Su antigua aventura volvía a sobrecogerlo, inmovilizándolo: nada se atrevía a hacer ni confesar. Entonces comenzaron el remordimiento, la pena y el dolor, —tan pronto ahogados como triunfantes—, hasta que llegó el día de la boda y el grito del titiritero, por entre los abetos, le recordó de manera teatral su primer juramento de muchacho.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker