Amor redentor
Amor redentor —No soy la persona que crees. He hecho cosas... cosas que no puedo deshacer. Miguel la miró, sin juicio en sus ojos, y la dejó continuar. —Duke me encontró. Él… él no va a dejarme ir. Quizá… quizá no debería haber venido aquí.
Miguel permaneció en silencio por un momento, luego tomó sus manos. —Ángela, el pasado no define quién eres. Puedes empezar de nuevo. Pero necesitas creerlo tú misma.
Sus palabras la sacudieron, pero antes de que pudiera responder, un golpe fuerte en la puerta interrumpió el momento. Miguel se levantó, pero Ángela lo detuvo. Sabía quién estaba del otro lado. —Es Duke —susurró.
Miguel abrió la puerta sin miedo, encontrándose con la imponente figura de Duke. La tensión llenó el espacio como un aire espeso y sofocante. —Quiero lo que es mío —dijo Duke, con una sonrisa que no alcanzaba sus ojos. —Ángela no es tuya ni de nadie —respondió Miguel con firmeza.
Duke dio un paso adelante, su rostro torcido en una mueca de ira. —¿Crees que puedes salvarla? ¿Crees que no sé quién es realmente?
Miguel no retrocedió. —Sé exactamente quién es. Y no tiene que demostrar nada a nadie, mucho menos a ti.