Amor redentor
Amor redentor Las semanas se convirtieron en meses, y Marisol finalmente sucumbió. Una fiebre la debilitó hasta que apenas podÃa levantarse de la cama. Sara, ahora con diez años, cuidaba de ella como podÃa, ignorando el hambre y la tristeza que la rodeaban.
—Sara… —susurró Marisol una noche—. Prométeme que nunca dejarás que alguien te haga sentir menos de lo que eres. —Te lo prometo, mamá —respondió, aunque en su corazón sentÃa que esa promesa ya estaba rota.
Cuando Marisol murió, Sara quedó sola en un mundo que no entendÃa. Fue llevada a un orfanato, un lugar donde los sueños se desmoronaban y los niños aprendÃan a endurecerse o a ser olvidados. Pero incluso allÃ, en medio de la tristeza y el rechazo, Sara decidió algo: sobrevivirÃa. Sin importar el costo, no volverÃa a ser la niña que esperaba amor. SerÃa alguien que no necesitara de nadie.
En la penumbra del orfanato, Sara miró al cielo nocturno y murmuró: —Nunca más.