Duna
Duna —Hoy dejamos de ser esclavos —declaró Paul, su voz elevándose sobre el rugido del viento—. Hoy tomamos lo que es nuestro.
El clÃmax habÃa llegado. Los Fremen, armados con su fe y las tácticas enseñadas por Paul, se dirigÃan hacia la última fortaleza Harkonnen, protegida por los Sardaukar y el mismÃsimo Emperador. La batalla que decidirÃa el futuro de Arrakis y la galaxia estaba a punto de comenzar.
A medida que el ejército avanzaba, los vientos del desierto se intensificaron, creando un velo de arena que ocultaba su llegada. Era como si el planeta mismo conspirara con ellos. Los Harkonnen esperaban un ataque, pero no podÃan prever la fuerza de la tormenta que venÃa, ni la voluntad de los Fremen liderados por su mesÃas.
En el corazón del asedio, Paul enfrentaba su prueba más grande. Los Sardaukar, soldados imperiales entrenados para matar sin piedad, eran oponentes letales. Paul lideró el primer ataque desde el lomo del gusano, desviando el fuego enemigo mientras sus guerreros derribaban las puertas principales.
Dentro de la fortaleza, el caos reinaba. Jessica y Stilgar dirigÃan a los grupos de infiltración, abriendo camino mientras Paul se acercaba al núcleo del poder: la sala del trono, donde el Emperador esperaba.