El recluso
El recluso —¿Curiosa sobre m�
Brooke salta en su asiento. Frente a la reja de la enfermerÃa, Wesley Carter la observa con una sonrisa ladeada.
—¿Buscando algo, enfermera?
Brooke intenta controlar su reacción, pero su mano se cierra sobre el expediente con demasiada fuerza.
—Solo hago mi trabajo.
—Vaya, me halaga. Que una mujer como tú se tome el tiempo de leer sobre mÃ… —Se apoya en la reja—. ¿Has encontrado algo interesante?
Brooke se pone de pie y cierra el archivo con un chasquido seco.
—Sigue con tu dÃa, Carter.
Wesley deja escapar una risa baja, gutural.
—Oh, claro. ¿Nos vemos esta noche?
El estómago de Brooke se revuelve. Wesley no puede salir de su celda. No puede saber dónde vive. No puede ser él.
Y sin embargo…
Siente sus ojos en su espalda mientras se aleja, su piel ardiendo con la certeza de que no está a salvo. Ni en la prisión. Ni fuera de ella.
Alguien la vigila.