La asistenta te vigila (La asistenta 3)
La asistenta te vigila (La asistenta 3) Esa misma noche, algo perturbó la calma de Millie. Desde la ventana del dormitorio, creyó ver una sombra moverse entre los árboles del patio trasero. La figura permaneció inmóvil, mirando hacia la casa, y cuando Millie parpadeó, ya no estaba.
—¿Qué pasa, mamá? —preguntó Nico, asomándose detrás de ella. —Nada. —Millie cerró las cortinas de golpe, obligándose a sonreír—. Nada de qué preocuparse.
Pero no podía dejar de sentirse observada. Los ruidos nocturnos, las luces que parpadeaban sin razón. Incluso las amables invitaciones de la señora Lowell tenían algo inquietante. Y luego estaba esa asistenta de los Lowell, siempre con su uniforme impecable y la mirada fría, fija en Millie.
—No te preocupes —le dijo su esposo una noche, mientras guardaba las herramientas en el garaje—. Todo está en tu cabeza.
Pero Millie no estaba tan segura. Algo en ese vecindario perfecto escondía un secreto. Algo que pronto, muy pronto, comenzaría a derrumbar su nueva vida. }
