La asistenta
La asistenta Empieza a escuchar susurros detrás de las paredes. Ruidos extraños por las noches. Golpes apagados que nadie más parece oÃr. Y Enzo, el jardinero mudo, cada vez que la ve, le lanza la misma mirada: mezcla de advertencia y lástima. Nunca habla. Pero lo dice todo.
Una mañana, Nina le entrega una lista absurda de tareas: desinfectar zócalos, planchar fundas de cojines, lustrar los picaportes.
—Hoy no debes salir del primer piso —le ordena con voz neutra—. ¿Entendido?
Millie obedece. Pero cuando Nina sale, sube las escaleras.
Y en el baño principal, encuentra algo que no deberÃa estar ahÃ: una caja de medicamentos escondida detrás del espejo. Frascos sin etiquetas. Pastillas trituradas. Y una foto antigua... con otra mujer al lado de Andrew. Otra empleada.
Con la misma cara de terror que ella ha visto en su reflejo.
Las piezas empiezan a encajar. Pero no como un rompecabezas.
Esto no es un juego.
Es una trampa que se repite.
Y Millie, sin saberlo, ha caÃdo exactamente en el mismo lugar que la anterior.