La asistenta
La asistenta —El ático… nunca abras la trampilla del ático…
Millie regresa a la casa con la certeza de que la historia se repite. Que Wendy fue otra vÃctima. Que ella está caminando sobre el mismo hilo de sangre.
Esa noche, escucha pasos sobre su techo. No del piso inferior. Del techo . Hay alguien —o algo— arriba. Sabe que esa mansión tiene más secretos que habitaciones.
A la mañana siguiente, Nina le da instrucciones especÃficas: no acercarse al tercer piso. No entrar al despacho de Andrew. No hablar con Enzo.
Las reglas invisibles ahora tienen nombre. Son órdenes directas. Y cada una huele a pólvora.
Andrew comienza a mostrarse diferente. Más atento. Más protector. Le ofrece vino. Le hace preguntas personales. Habla de su matrimonio con Nina como si fuera un error del pasado.
—Te mereces algo mejor —le susurra mientras la observa de cerca—. Yo puedo darte eso.
Millie siente cómo el piso se abre bajo sus pies. Andrew no es el hombre ideal. Es un cazador disfrazado. Y esta casa... es su coto privado.