La boda de la asistenta
La boda de la asistenta Pero hay otra amenaza más sutil. La voz que la llamó ha dejado de sonar, pero ahora está la duda: ¿y si Giuseppi no es quien dice ser? ¿Y si las amenazas no eran solo palabras? Millie observa cada gesto, cada cruce de miradas entre Enzo y su amigo. Encuentra detalles que antes no estaban. ¿Por qué Enzo no le dejó acompañarlo al sastre? ¿Por qué el vestido parecía diferente, más rígido, como si no fuera el mismo?
Y entonces, otro golpe: al regresar a casa, Millie encuentra un sobre bajo la puerta. Dentro, una nota manuscrita: “No deberías haberte casado con él”. Sin firma. Sin explicación. Solo miedo, otra vez.
El velo de su nueva vida comienza a desgarrarse. Y por debajo, asoman sombras que no habían desaparecido… solo estaban esperando.
Millie no puede ignorarlo más: alguien quiere hacerle daño. Alguien que la conoce, que la vigila, que ha estado demasiado cerca sin que lo notara. Y ese alguien no es solo una amenaza externa... está comenzando a romper su mente desde adentro.
Enzo intenta mantener la calma. Le resta importancia a la nota, dice que probablemente sea una broma. Pero Millie ve el cambio en sus ojos: ya no brillan con la misma seguridad. Y cuando ella le habla de las llamadas, del armario, de Giuseppi, él reacciona con evasivas, con silencios. Como si escondiera algo.