El malestar en la cultura
El malestar en la cultura [21] Obsérvese cómo, al respecto, la inagotable tendencia expansiva del Eros se pone en contradicción con la índole general, tan conservadora, de los instintos. Esta oposición es muy notable y bien podría conducir al planteamiento de nuevos problemas. <<
[22] La identificación del principio maligno con el instinto de destrucción es muy convincente en Mefistófeles, el personaje del Fausto de Goethe:
Pues todo lo que nace
merece perecer,
…
Por eso, cuanto soléis llamar
pecado, destrucción, en fin, el Mal,
es mi propio elemento.
Al designar a su enemigo, el Diablo mismo no menciona lo santo o lo bueno, sino la fuerza procreadora de la Naturaleza, la tendencia a la multiplicación de la vida; es decir, el Eros.
¡Del aire, del agua y de la tierra
surgen millares de simientes,
en lo seco, lo húmedo, el frío, el calor!
Si no me hubiera reservado el fuego,
nada tendría que me perteneciera.
(N. del T.). <<