Los origenes del psicoanalisis
Los origenes del psicoanalisis Cumplido asà el molesto deber de mirar tu opus con los anteojos del publicus, que a mà tan mal me quedan, permÃteme agregar que algunas de las observaciones diseminadas en ella como al azar me han causado la más profunda impresión. AsÃ, se me ocurre que los lÃmites de la represión en mi teorÃa de las neurosis —es decir, la época a partir de la cual una vivencia sexual va no actúa póstumamente, sino actualmente— coinciden con la segunda dentición[284]. Ahora ya me atrevo a creer que comprendo la neurosis de angustia: el perÃodo catamenial serÃa su prototipo fisiológico; la propia neurosis, una intoxicación que requiere el fundamento fisiológico de un proceso orgánico[285]. Es de esperar que ese órgano enigmático (el tiroides[286], o cualquiera que sea) no tardará en dejar de ser desconocido para ti. También me encantó sobre manera la idea de la menopausia masculina; en mi Neurosis de angustia tuve la osadÃa de anticipar que podrÃa revelarse como el factor determinante definitivo en el hombre[287]. Tú también pareces suministrar en lugar mÃo la explicación de la periodicidad de los accesos ansiosos que Löwenfeld me exigÃa…