La sabiduría del padre Brown
La sabiduría del padre Brown Los dos hombres en cuestión eran, ciertamente, dos de esos amigos, hombres que, evidentemente, conocían las puertas y contaban con su apertura, pues los dos se aproximaron a la puerta de uno de los extremos con la misma tranquilidad y confianza. Pero no con la misma velocidad. El hombre que caminaba más rápido era el que se encontraba en la parte más alejada del túnel, asique los dos llegaron al mismo tiempo ante la puerta secreta, se saludaron mutuamente con cortesía y esperaron un rato hasta que uno de ellos, el caminante más rápido que parecía menos paciente, golpeó la puerta.