La sabidurÃa del padre Brown
La sabidurÃa del padre Brown –¿Cree seriamente…? – comenzó a decir el oficial.
–Mire, Mr. Usher -dijo tranquilamente el padre Brown-, usted dijo que la máquina no podÃa cometer errores, y en un sentido no lo hizo. Pero la otra máquina si los cometió, la máquina que lo hizo funcionar todo. Usted asumió que el hombre con los harapos saltaba al oÃr el nombre de Lord Falconroy porque era el asesino de Lord Falconroy. Pero saltaba al oÃr el nombre de Lord Falconroy porque es Lord Falconroy.
–Y entonces, ¿por qué diantres no lo dijo? – preguntó el perplejo Usher.
–Pensó que su huida y su pánico habÃan sido muy poco nobles -replicó el sacerdote-, asique intentó ocultar su verdadero nombre. Pero estaba a punto de decÃrselo, cuando -y aquà el padre Brown miró hacia sus botas-, cuando una mujer encontró otro nombre para él.
–Pero usted no puede estar tan loco -dijo Greywood Usher muy pálido- como para decir que Lord Falconroy era Drugger Davis.