La sabidurÃa del padre Brown
La sabidurÃa del padre Brown –Padre Brown -dijo-, el doctor Mull me ha informado de que ha venido aquà para realizar una investigación. Yo ya no profeso la religión de mis padres, pero por respeto a ellos y en honor a nuestros encuentros anteriores, estoy dispuesto a escucharle, aunque me imagino que preferirá hacerlo en privado.
Lo que yo tenÃa de caballero me impulsaba a levantarme, lo que tenÃa de periodista me impulsaba a quedarme sentado y en silencio. Antes de que se resolviese esta parálisis, el sacerdote habÃa hecho un gesto de atención.
–Si vuecencia me permite solicitarle algo, o si tengo algún derecho a aconsejarle, preferirÃa que estuviese presente la mayor cantidad posible de personas. Por todo este paÃs he encontrado a cientos, incluso de mi propia fe y de mi rebaño, cuyas imaginaciones están envenenadas con el secreto que yo le imploro que rompa. Me gustarÃa que estuviese aquà todo Devonshire para ver cómo lo hace.
–¿Para verme hacer qué? – preguntó el duque arqueando las cejas.
–Para ver cómo se quita la peluca -dijo el padre Brown,