La sabiduría del padre Brown
La sabiduría del padre Brown –No -dijo Boulnois-, estaba leyendo El dedo sangriento -dijo sin sonreír ni fruncir el entrecejo, y su visitante fue conciente de cierta indiferencia profunda y viril, calificada por su esposa como «grandeza». Dejó a un lado su cuento de terror sin ni siquiera sentir su incongruencia como para comentarla humorísticamente. John Boulnois era un hombre grande, lento de movimientos y con una cabeza maciza, en parte gris y en parte calva. Llevaba un traje de etiqueta gastado y muy pasado de moda, con una abertura triangular en la pechera de la camisa. Se lo había puesto con la intención original de ver actuar a su esposa como Julieta.
–No le voy a apartar mucho tiempo de El dedo sangriento ni de sus asuntos catastróficos -dijo sonriendo el padre Brown-.
Sólo he venido a preguntarle sobre el crimen que ha cometido esta noche.
Boulnois se quedó mirándolo fijamente, pero una mancha roja comenzó a dibujarse en su amplia frente. Pareció sentirse confuso por primera vez.