La sabidurÃa del padre Brown
La sabidurÃa del padre Brown –Tú también te buscarás problemas -dijo-, si sigues con estos trucos.
Muscari contempló de nuevo la escena con ojo artÃstico y le pareció como la captura de un gran forajido acorralado. Pasando de largo, el policÃa se detuvo ante el grupo de los Harrington y dijo:
–Samuel Harrogate, le arresto en nombre de la ley por apropiarse ilÃcitamente de los fondos del Banco Hull y Huddersfield.
El gran banquero asintió con un extraño y ausente aire de negocios, pareció reflexionar un momento y, antes de que nadie pudiera interponerse, se dio la vuelta y se acercó al borde del precipicio. A continuación, saltó al vacÃo agitando las manos, igual que habÃa saltado del coche. Pero esta vez no cayó en una pequeña pradera mullida, sino que cayó cientos de metros hasta convertirse, en el valle, en un amasijo de huesos.
La ira del policÃa italiano, que expresó con facundia ante el padre Brown, se mezcló con admiración.