La zapatera prodigiosa
La zapatera prodigiosa ZAPATERA:
El refresco.
MOZO DE LA FAJA:
(Mirándola.) ¡Ay!
MOZO DEL SOMBRERO:
(Mirando al suelo.) ¡Ay!
MIRLO:
(Mirando al techo.) ¡Ay! (La Zapatera dirige la cabeza hacia los tres ayes.)
ZAPATERA:
¡Requeteay! Pero esto ¿es una taberna o un hospital? ¡Abusivos! Si no fuera porque tengo que ganarme la vida con estos vinillos y este trapicheo, porque estoy sola desde que se fue por culpa de todos vosotros mi pobrecito marido de mi alma, ¿cómo es posible que yo aguantara esto? ¿Qué me dicen ustedes? Los voy a tener que plantar en lo ancho de la calle.
MIRLO:
Muy bien, muy bien dicho.
MOZO DEL SOMBRERO:
Has puesto taberna y podemos estar aquí dentro todo el tiempo que queramos.
ZAPATERA:
(Fiera.) ¿Cómo? ¿Cómo? (El Mozo de la Faja inicia el mutis y don Mirlo se levanta sonriente y haciendo como que está en el secreto y que volverá.)
MOZO DEL SOMBRERO: