La zapatera prodigiosa
La zapatera prodigiosa Lo que usted debía saber hace muchos días, lo que usted como alcalde no debía permitir. La gente me canta coplas, los vecinos se ríen en sus puertas y como no tengo marido que vele por mí, salgo yo a defenderme, ya que en este pueblo las autoridades son calabacines, ceros a la izquierda, estafermos.
NIÑO:
Muy bien dicho.
ALCALDE:
(Enérgico.) Niño, niño, basta de voces… ¿Sabes tú lo que he hecho ahora? Pues meter en la cárcel a dos o tres de los que venían cantando.
ZAPATERA:
¡Quisiera yo ver eso!
VOZ:
(Fuera.) ¡Niñoooo!
NIÑO:
¡Mi madre me llama! (Corre a la ventana.) ¡Quéee! Adiós. Si quieres te puedo traer el espadón grande de mi abuelo, el que se fue a la guerra. Yo no puedo con él, ¿sabes?, pero tú, sí.
ZAPATERA:
(Sonriendo.) ¡Lo que quieras!
VOZ:
(Fuera.) ¡Niñoooo!
NIÑO:
(Ya en la calle.) ¿Quéeee?