La zapatera prodigiosa
La zapatera prodigiosa ALCALDE:
Soy viudo.
ZAPATERA:
Y yo casada.
ALCALDE:
Pero tu marido te ha dejado y no volverá, estoy seguro.
ZAPATERA:
Yo viviré como si lo tuviera.
ALCALDE:
Pues a mí me consta, porque me lo dijo, que no te quería ni tanto así.
ZAPATERA:
Pues a mí me consta que sus cuatro señoras, mal rayo las parta, le aborrecían a muerte.
ALCALDE:
(Dando en el suelo con la vara.) ¡Ya estamos!
ZAPATERA:
(Tirando un vaso.) ¡Ya estamos! (Pausa.)
ALCALDE:
(Entre dientes.) Si yo te cogiera por mi cuenta, ¡vaya si te domaba!
ZAPATERA:
(Guasona.) ¿Qué está usted diciendo?
ALCALDE: