Yerma
Yerma VÍCTOR. Siempre fue igual. (Pausa. Yerma está sentada.) ¿Viniste a traer la comida?
YERMA. Sí. (Lo mira. Pausa.) ¿Qué tienes aquí? (Señala la cara.) VÍCTOR. ¿Dónde?
YERMA. (Se levanta y se acerca a Víctor.) Aquí... en la mejilla. Como una quemadura.
VÍCTOR. No es nada.
YERMA. Me había parecido. (Pausa)
VÍCTOR. Debe ser el sol...
YERMA. Quizá... (Pausa. El silencio se acentúa y sin el menor gesto comienza una lucha entre los dos personajes.) (Temblando.) ¿Oyes?
VÍCTOR. ¿Qué?
YERMA. ¿No sientes llorar?
VÍCTOR. (Escuchando.) No.
YERMA. Me había parecido que lloraba un niño.
VÍCTOR. ¿Sí?
YERMA. Muy cerca. Y lloraba como ahogado.
VÍCTOR. Por aquí hay siempre muchos niños que vienen a robar fruta.
YERMA. No. Es la voz de un niño pequeño. (Pausa)
VÍCTOR. No oigo nada.
YERMA. Serán ilusiones mías. (Lo mira fijamente, y Víctor la mira también y desvía la mirada lentamente, como con miedo.) (Sale Juan)
JUAN ¿Qué haces todavía aquí?
YERMA. Hablaba.