Cranford
Cranford La señorita Matty se interrumpió para decir:
—En aquellos momentos no eran nimios ni triviales en absoluto, puede creerme. Recuerdo que solía despertarme varias veces por la noche porque me parecía oír el ruido de pasos de los franceses entrando en Cranford. Muchos hablaban de ocultarse en las minas de sal: allí la carne se conservaría perfectamente, aunque tal vez hubiéramos pasado sed. Mi padre dio una serie completa de sermones con tal motivo; una serie por la mañana, basados en la historia de David y Goliat, para animar a la gente a luchar con palas y ladrillos si llegaba el momento; la otra por la tarde, demostrando que Napoleón (que era el otro nombre de Bony, como solíamos llamarlo) era exactamente igual que Apollyon y Abaddon. Recuerdo que mi padre creyó que le pedirían que editara esta última serie, pero es posible que los feligreses ya tuvieran bastante con haberlos escuchado.