Cranford
Cranford »¡No sabes cuánto eché de menos la presencia de Deborah! Apenas tenía tiempo para llorar, pues todo dependía de mí. Le escribí pidiéndole que regresara. Envié un mensaje secreto a casa del señor Holbrook. ¡Pobre señor Holbrook! Ya sabes a quién me refiero. Es decir, no le envié un mensaje, sino una persona de confianza para saber si Peter se hallaba en su casa. En una época el señor Holbrook visitaba la rectoría de vez en cuando (ya sabes que era primo de la señorita Pole). Sentía un gran afecto por Peter y le había enseñado a pescar. Era muy amable con todo el mundo y se me ocurrió que tal vez Peter hubiera ido allí. Sin embargo, el señor Holbrook no estaba en casa y a Peter no lo había visto nadie. Era de noche pero las puertas estaban abiertas de par en par y mis padres seguían buscando; hacía más de una hora que caminaban juntos y no creo que hubieran cruzado una sola palabra. Estaba encendiendo la lumbre del salón y una de las criadas preparaba el té para que tuvieran algo para comer y beber, y también para calentarse, cuando el viejo Clare me preguntó si podía hablar conmigo. «He perdido las redes del embalse, señorita Matty. ¿Dragamos las lagunas esta noche o esperamos hasta mañana?».