Cranford
Cranford »Es una necedad por mi parte, lo sé, cuando tengo tantas probabilidades de volver a verla muy pronto.
»Y pensar que el día siguiente de su muerte (pues apenas sobrevivió un año a la partida de Peter), el mismo día después llegó un paquete de la India que le enviaba su pobre hijo. Era un chal indio grande, delicado y blanco, con una estrecha cenefa alrededor; exactamente lo que le habría gustado a mi madre.
»Creímos que aquello levantaría el ánimo a mi padre, que había permanecido toda la noche junto a ella con su mano entre las suyas. Así pues, Deborah se lo llevó, y también la carta de Peter dirigida a su madre. Al principio no se dio cuenta y nosotras iniciamos una conversación superficial acerca del chal, desplegándolo y admirándolo. Luego se levantó de repente y dijo: «La enterraremos con el chal. Peter tendrá este consuelo y a ella le habría gustado».
»Tal vez no fuera razonable, pero ¿qué podíamos hacer o decir? Hay que complacer a quien padece. Se levantó para acariciarlo: «Exactamente el chal que ella deseaba para contraer matrimonio y su madre no le quiso dar. Yo no lo supe hasta un tiempo después, de lo contrario se lo habría regalado; pero ahora lo tendrá».