Cranford
Cranford Siempre había considerado que Fitz tenía algo de aristocrático; existía el apellido Fitz-Roy (estaba convencida de que algunos hijos del rey se habían llamado Fitz-Roy); y ahora estaban los Fitz-Clarence, hijos del buen rey Guillermo IV. ¡Fitz-Adam! ¡Era un nombre muy hermoso y creía que su significado bien podía ser «Hijos de Adán»! Nadie por cuyas venas no corriese sangre azul se atrevería a llamarse Fitz. Un nombre podía representar muchas cosas: un primo suyo escribía su apellido con dos efes minúsculas: ffoulkes, y menospreciaba las mayúsculas por considerarlas propias de familias de reciente creación. Temía que su primo, al ser tan selectivo, muriese soltero. Cuando este conoció en un balneario a la señora ffarringdon, se enamoró de ella inmediatamente; era una mujer muy agraciada y elegante, viuda y con una gran fortuna. El primo, el señor ffoulkes, se casó con ella; y todo gracias a sus dos efes minúsculas.
No había ninguna probabilidad de que la señora Fitz-Adam conociera a un señor Fitz-cualquiercosa en Cranford, de modo que aquel no podía ser el motivo de establecerse allí. La señorita Matty opinaba que tal vez fuera la esperanza de ser admitida en la sociedad del lugar, lo cual ciertamente supondría un ascenso muy notable para la ci-devant[20] señorita Hoggins; y si tal era su aspiración, sería una crueldad decepcionarla.