Cranford
Cranford —La dama menuda que acompañaba a la señora Jamieson en el banco de la iglesia llevaba un vestido de seda negra bastante viejo, señora, y una capa de lana de pastor; y tenÃa unos ojos negros muy brillantes, señora, y una cara angulosa muy agradable; no demasiado joven, pero con todo dirÃa que tiene menos años que la señora Jamieson. Lanzaba miradas arriba y abajo de la iglesia, como un pájaro, y al salir se ha recogido las faldas con una rapidez y determinación que yo no habÃa visto nunca. Si quiere que le diga, señora, se parece más que nadie a la señora Deacon, de «Carruajes y caballos».
—¡Vamos, Martha! —dijo la señorita Matty—. Eso no es respetuoso.
—¿No lo es, señora? Le ruego que me perdone; pero Jem Hearn ha dicho lo mismo. Exactamente ha dicho que tiene el cuerpo anguloso e inquieto de…
—Una dama —intervino la señorita Pole.
—Una dama como la señora Deacon.