Cranford
Cranford —No mucho —replicó la señorita Matty un poco confusa, pues trataba de recordar qué era la astronomía y qué la astrología; pero en ambos casos, la respuesta era correcta, porque había leído las predicciones astrológicas de Francis Moore y estaba un poco alarmada; y en cuanto a la astronomía, en una conversación privada y confidencial, me había confesado que jamás podría creer que la Tierra estuviera en constante movimiento, y que aunque pudiera no lo creería, pues sólo pensarlo le producía sensación de fatiga y mareo.
Aquella noche, tras ponernos los zuecos, elegimos el camino de vuelta a casa con extraordinario cuidado, tan refinadas y delicadas eran nuestras percepciones tras haber tomado el té con «milady».