Cranford
Cranford —SÃ, sà —respondió la señorita Pole—. Dos hombres con muy mal aspecto han pasado tres veces por delante, muy despacio. Y hace menos de media hora se ha presentado una mendiga irlandesa que se empeñaba en que Betty la dejara pasar con la excusa de que sus hijos estaban muertos de hambre y tenÃa que hablar con la señora. FÃjense: ha dicho «la señora» aunque habÃa un sombrero de hombre colgado en la entrada; habrÃa sido más natural pedir por «el señor». Betty le ha cerrado la puerta en la cara y ha subido corriendo; entonces hemos recogido las cucharas y nos hemos sentado a esperar ante la ventana del salón hasta que hemos visto a Thomas Jones que regresaba de trabajar y le hemos rogado que nos acompañase hasta la ciudad.