Cranford
Cranford Si hubiera tenido tendencia a amilanarme ante la idea del matrimonio, no sería por la opinión de la señorita Pole, sino viendo al pobre signor Brunoni y a su esposa. Y sin embargo era estimulante ver cómo en todas sus penas y aflicciones pensaban el uno en el otro sin preocuparse por sí mismos, y cuán grande era su alegría si podían compartirla entre ellos o con su hijita Phoebe.