Cranford
Cranford No me gustó aquello de «una reunión muy importante», pues aunque no tenía un gran conocimiento de los negocios, temía que se confirmase lo dicho por mi padre. Sin embargo, pensé que las noticias volaban y por consiguiente decidí no dar ninguna señal de alarma y me limité a informarla de que mi padre estaba bien y que le mandaba afectuosos saludos. Ella seguía dando vueltas a la carta con admiración. Finalmente dijo:
—Recuerdo que a Deborah le mandaron una igual, pero entonces no me sorprendió porque todo el mundo sabía que ella era muy lúcida. Temo que yo no voy a ser tan útil. La verdad es que si hablan de cuentas, me quedaré a medias porque siempre he sido incapaz de hacer una suma mentalmente. Deborah estuvo encantada de ir, lo sé; incluso se mandó hacer un sombrero nuevo para la ocasión; pero cuando llegó el día, tenía un mal resfriado, de modo que le mandaron un informe muy amable de lo que habían tratado. Elegían un nuevo director, me parece. ¿Crees que me llaman para elegir a un nuevo director? En este caso, puedes estar segura de que me decidiré por tu padre.
—Mi padre no tiene acciones en el banco —puntualicé.