Cranford
Cranford —Me resisto a que otra persona pierda por mÃ, si va a haber tal pérdida; pero cinco libras es mucho dinero para un padre de familia y, según dice, hay diez probabilidades contra una de que en un par de dÃas este pagaré vuelva a ser tan bueno como antes.
—No espere usted eso, amigo —dijo el vendedor.
—Entonces, razón de más para que lo acepte —respondió la señorita Matty con aplomo. Alargó las monedas al hombre, que lentamente le entregó el pagaré a cambio—. Gracias. Esperaré uno o dos dÃas a comprar una de estas sedas; quizá para entonces tenga usted más donde elegir. ¿Me acompañas arriba, querida?