Cranford
Cranford A la mañana siguiente muy temprano la señorita Pole me envió una nota cerrada tan misteriosamente y con tantos sellos para asegurar el secreto que tuve que rasgar el papel para abrirla. Cuando por fin llegué a la nota, tuve que esforzarme en comprender el significado, tan enrevesada e impenetrable era. Saqué en limpio, no obstante, que a las once tenía que ir a casa de la señorita Pole; el número once estaba escrito en letras y en números, y dos veces hacía constar A.M.[35], como si hubiera la posibilidad de que fuera a las once de la noche, considerando que en Cranford todo el mundo estaba acostado y durmiendo a las diez. No llevaba firma, sólo las iniciales de la señorita Pole invertidas, P. E., pero puesto que Martha me entregó la nota diciendo «con un cariñoso saludo de la señorita Pole», no hacía falta ser un genio para adivinar quién la mandaba; y si el nombre de la autora tenía que mantenerse en secreto, fue una suerte que estuviese sola cuando Martha me la entregó.