Cranford
Cranford Como es de suponer, mi respuesta no podÃa ser más que una. Nunca habÃa visto una aflicción tan sincera como la reflejada en aquellas tres mujeres que tenÃa ante mÃ.
—¡Cuánto me gustarÃa que la señora Jamieson estuviera presente! —exclamó la señora Forrester por fin; la señora Fitz-Adam no secundaba el deseo, a juzgar por la cara que puso.