Cranford
Cranford Al mencionar aquel nombre, los dos hermanos se estrecharon la mano con más emoción aún, y aunque guardaban silencio me pareció que mi presencia los inhibía de decirse muchas cosas y subí a arreglar mi habitación para que Peter la ocupase aquella noche, mientras yo pensaba ocupar la mitad de la cama de la señorita Matty. Ante mi gesto, sin embargo, él se levantó.
—Debo ir a reservar una habitación en el George. Mi maletín está ahí.
—¡No! —exclamó la señorita Matty con gran disgusto—. No vayas, Peter, por favor. Mary, díselo. No debes ir.