Cranford
Cranford Se había pensado en establecer a Martha y Jem en otra casa, pero la señorita Matty no quiso siquiera oír hablar de ello. Debo decir que jamás la había visto tan excitada como cuando la señorita Pole dio por sentado que aquella era la solución más deseable. Mientras Martha quisiera permanecer con la señorita Matty, esta estaría profundamente agradecida por tenerla a su lado; sí, y también a Jem, que era un hombre muy agradable para tener en la casa, pues no le veía más que al final de la semana. Respecto a los niños que pudieran venir, si todos iban a ser tan encantadores como Matilda, su ahijada, no le importaba el número, si a Martha tampoco. Además, la próxima niña se llamaría Deborah —punto en el que la señorita Matty había cedido a regañadientes ante la terca decisión de Martha de que a la primera le pusieran Matilda—. Así pues, la señorita Pole tuvo que bajar la cabeza, e incluso la voz, cuando me dijo que, puesto que el matrimonio Hearn iba a seguir viviendo en la misma casa que la señorita Matty, habíamos hecho santamente al coger a la sobrina de Martha como ayudante.