Cranford
Cranford —Pasarás con la bandeja de las verduras —dije (tontamente, ahora me doy cuenta, pues las expectativas de tal observación superaban lo que podÃamos lograr tranquilamente y sin problemas); luego, viéndola tan perpleja, añad×: Irás ofreciendo la bandeja para que cada uno se sirva las verduras.
—Primero a las señoras, sobre todo —intervino la señorita Matilda—. Siempre hay que servir a las damas antes que a los caballeros.
—Lo haré tal como dice, señora —dijo Martha—; pero a mà me gustan más los hombres.
La observación de Martha nos dejó de una pieza, aunque no creo que lo dijera con mala intención; en general, hizo caso de nuestras instrucciones, excepto cuando al ofrecer las patatas al comandante le dio un leve codazo porque no se servÃa tan aprisa como ella esperaba.