Cranford

Cranford

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Me parece un juicio muy rígido. Yo más bien diría que es un excéntrico. Las personas muy inteligentes siempre lo son —replicó la señorita Matty.

Cuando el señor Holbrook se reunió con ellas, propuso un paseo por los campos, pero las dos ancianas temían la humedad y el polvo y sólo llevaban unas capotas inapropiadas para cubrirse las gorras; así que declinaron la invitación y yo volví a ser su acompañante en el paseo que, según dijo, debía hacer para controlar a sus peones. Daba grandes zancadas, no sé si porque había olvidado por completo mi existencia o porque disfrutaba en silencio de su pipa, aunque la calma no era absoluta. Andaba encorvado, con las manos enlazadas a la espalda. Cada vez que un árbol, una nube o un retazo de pasto de las distantes tierras altas le conmovía, recitaba una poesía para sí con voz grave y sonora y el énfasis exacto que dan la apreciación y el sentimiento verdadero. Llegamos a un cedro centenario que se erguía a un lado de la casa.

«El cedro extiende sus capas de sombra verde oscura».

—Magnífico término: «¡Capas!». ¡Qué hombre tan extraordinario!

No sabía si hablaba conmigo o no, pero expresé un «maravilloso» de aprobación, aunque no sabía nada de ello, porque estaba cansada de que me olvidasen y también de permanecer callada.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker