Cranford

Cranford

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Desearía que no se fuese a París —dijo la señorita Matilda con ansiedad—. No creo que las ranas le sienten bien; antes debía tener mucho cuidado con la comida, cosa extraña en un joven de aspecto tan robusto.

Partí poco después, no sin antes ordenar a Martha que cuidase de su ama y que me mandara avisar enseguida si creía que la señorita Matilda no estaba bien, en cuyo caso iría gustosamente a pasar unos días con mi antigua amiga sin hacerla partícipe de la información proporcionada por Martha.

En consecuencia, periódicamente me llegaban un par de líneas de Martha. En noviembre me envió una nota diciendo que su ama estaba «muy decaída y sin apetito alguno». La noticia me causó tal ansiedad que empaqueté mis cosas y partí, aunque Martha no reclamaba mi presencia explícitamente.

Se me dispensó una calurosa bienvenida a pesar del leve trastorno causado por mi inesperada visita, pues apenas la había anunciado un día antes. La señorita Matilda parecía muy enferma y me dispuse a consolarla y mimarla.

Bajé para tener una conversación a solas con Martha.

—¿Desde cuándo está la señora en este estado? —le pregunté junto a los fogones.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker