Cranford
Cranford A otros los torturan los pedacitos de mantequilla y la irritación que les produce la mala costumbre que tienen otros de coger invariablemente más mantequilla de la que necesitan les impide atender a la conversación. ¿No han observado la mirada ansiosa (casi hipnotizada) que tales personas le dirigen? Se sentirían aliviados si pudieran llevársela a la boca y tragársela, pues así desaparecería de su vista, y se sienten inmensamente felices si de pronto la persona en cuyo plato yace la mantequilla sobrante rompe un pedazo de tostada (que no desea en absoluto) y la engulle. Eso no les parece un despilfarro.