Cuentos goticos
Cuentos goticos Y sucedió luego que, hacia el año 1711, uno de los tutores del joven Starkey, un tal sir Philip Tempest, cayó en la cuenta de que la finca de su pupilo debía ser un buen cazadero y decidió llevar a cuatro o cinco caballeros amigos suyos a pasar un par de semanas en la casa grande. Parrandearon y gastaron con bastante liberalidad, según todos los testimonios. Yo sólo me enteré del nombre de uno, el señor Gisborne. Joven aún, había pasado mucho tiempo en el extranjero, donde creo que conoció a sir Philip Tempest y le hizo algún favor. En aquel entonces era un individuo impulsivo y disoluto, despreocupado y temerario, que prefería enzarzarse en una riña que mantenerse al margen. Y tenía arrebatos de cólera, en los que no respetaba a hombres ni a animales. Por lo demás, quienes lo conocían bien solían decir que tenía buen corazón, a no ser que estuviese ebrio, furioso o enfadado por algún motivo. Había cambiado mucho cuando nos conocimos.