Cuentos goticos
Cuentos goticos El hombre a quien Gisborne había herido en la cara quería que le dijera cómo se llamaba su agresor, pero me negué a hacerlo. Otro oyó la pregunta y dio la respuesta:
—Yo te lo diré. Es un tal Gisborne, ayudante de campo del comandante. Lo conozco bien.
Y empezó a contar una historia relacionada con Gisborne en un murmullo apagado; y vi que enervaba su mala sangre, y que era evidente que no querían que los escuchara, así que me alejé de allí y regresé a mi alojamiento.