Cuentos goticos
Cuentos goticos Por esa época tuvo que comparecer en un caso que se vio en las sesiones judiciales de Caernarvon y, durante su estancia, se alojó en casa de su administrador, un abogado galés sensato e inteligente, cuya hija poseía encantos suficientes para cautivarlo. Sólo pasó allí unos días, pero bastaron para aclarar sus sentimientos, y apenas transcurrió un breve período antes de que llevara a su esposa a Bodowen. La nueva señora Griffiths era una persona amable y complaciente, que quería mucho a su marido, aunque también le inspiraba un miedo pavoroso, debido en parte a la diferencia de edad que había entre ellos y, en parte, a que él dedicaba mucho tiempo a estudios de los que ella no entendía nada.