Cuentos goticos
Cuentos goticos —¡Vamos, hombre, espabila! —le dijo Ellis, que empezaba a impacientarse.
Pero Owen seguÃa callado sin moverse.
—¿Qué pasa, padre? —preguntó Nest, desconcertada.
Ellis siguió observando a Owen unos instantes, y cuando su hija repitió la pregunta, contestó:
—Pregúntaselo tú misma, Nest.
—Oh, ¿qué pasa, amor mÃo? —dijo ella, arrodillándose para estar a su altura.
—¿No lo sabes? —dijo él, pesaroso—. Dejarás de quererme cuando te lo diga. Pero no es algo que haya hecho yo: era mi sino.
—¿Qué quiere decir, padre? —preguntó Nest, alzando la vista; pero Ellis le indicó con un gesto que siguiera preguntando a su marido—. Te seguiré queriendo, amor mÃo, sea lo que sea. Pero cuéntame lo peor.
Hubo una pausa. Nest y Ellis esperaron sin aliento.
—Mi padre ha muerto, Nest.
Nest contuvo la respiración con un profundo suspiro.
—¡Que Dios le perdone! —dijo, pensando en su bebé.
—¡Que Dios me perdone a mÃ! —dijo Owen.
—Tú no… —Nest se interrumpió.