Cuentos goticos
Cuentos goticos Cuando se hizo el silencio en la prisión, en la quietud de la medianoche, el carcelero apostado en la celda de Lois la oyó contar, como si hablara con un niño, la historia prodigiosa y triste de alguien que murió en la cruz por nosotros y por nuestra salvación. Mientras Lois hablaba, el terror de la anciana india se calmaba; pero, en cuanto se cansaba y hacía una pausa, Nattee volvía a llorar como si alguna fiera la persiguiera y estuviese a punto de alcanzarla en los bosques donde vivía de joven. Y entonces Lois seguía, diciendo todas las palabras benditas que podía recordar y consolando a la india desvalida con el sentimiento de la presencia de un Amigo Celestial. Y se consolaba consolándola a ella; se fortalecía, fortaleciéndola a ella.