Cuentos goticos
Cuentos goticos —No se lo diremos a la niña. Los jóvenes sufren mucho por nada y creerÃa que es verdad —se le quebró la voz en un gemido agudo, pero se recobró y añadió en tono normal—: No se lo diremos, seguro que él le tiene cariño y, a lo mejor, ¡si ella sigue pensando bien de él y amándolo consigue enderezarle!
—¡Que Dios te oiga! —dijo Nathan.
—¡Lo hará! —exclamó Hester con un gemido; y lo repitió, ¡vana repetición!—: Highminster es un mal sitio por las mentiras —dijo al fin, como si el silencio la impacientase—. Nunca he conocido un sitio donde corran tantos rumores. Pero Bessy no sabe nada y tú y yo no lo creemos; eso es una suerte.
Pero si de verdad no lo creÃan, ¿por qué estaban mucho más tristes y agotados de lo que la simple edad podÃa justificar?