Cuentos goticos
Cuentos goticos Un dÃa, su tÃa estaba arriba examinando los quesos del verano y su tÃo habÃa salido al campo, cuando el cartero le entregó a Bessy una carta en la cocina. Los carteros rurales no están muy apremiados por el tiempo, ni siquiera ahora, y en aquel entonces habÃa pocas cartas que repartir y sólo enviaban la correspondencia una vez a la semana al distrito al que pertenecÃa Nab-end; y en tales ocasiones, el cartero solÃa hacer visitas matinales a las personas para quienes tenÃa cartas. Asà que empezó a hurgar en su cartera, medio apoyado, medio sentado en el aparador.
—Traigo algo extraño para Nathan hoy. Me temo que son malas noticias, porque lleva estampado «Dead Letter Office»[33].
—¡Dios nos ampare! —dijo Bessy, y se sentó en la silla más próxima, blanca como la nieve. Pero se levantó al momento, le quitó la carta inquietante de la mano al cartero, le empujó fuera de la casa diciéndole que se marchara antes de que bajara su tÃa, y le adelantó, corriendo a toda prisa hasta llegar al campo en el que esperaba encontrar a su tÃo.
—¿Qué es esto, tÃo? —preguntó sin aliento—. ¡DÃmelo, tÃo! ¿Ha muerto?
A Nathan le temblaban las manos y se le nubló la vista.
—Tómala y dime tú lo que es —le dijo.