Cuentos goticos
Cuentos goticos Bessy tenía motivos todos los días para creer que su tía sabía más de lo que había pensado al principio. Había algo tan humilde y conmovedor en la forma tierna y amorosa en que Hester buscaba a tientas a su marido, el severo y desolado Nathan, y procuraba consolarle en su profundo dolor, que le indicaba a Bessy que lo sabía. Lo miraba con cara inexpresiva y ojos ciegos, y, cuando creía que no la oía nadie más que él, repetía los textos que había oído en la iglesia en tiempos más felices y que, en su sencilla y sincera piedad, creía que le harían bien. Pero ella estaba cada día más triste.
Tres o cuatro días antes de que empezaran las sesiones judiciales, enviaron a los ancianos dos citaciones para que comparecieran en el juzgado de York. Ni Bessy, ni John ni Jane lo entendían, pues sus notificaciones habían llegado mucho antes y les habían dicho que sus declaraciones bastarían para declarar culpables a los acusados.