Cuentos goticos
Cuentos goticos —No, señor; mi único consuelo es que no he perdonado a los hermanos que se interpusieron de forma tan cruel y tan injustificada entre mi marido y yo. Citando a mi amigo monsieur Sganarelle: «Ce sont petites choses qui sont de temps en temps nécessaires dans l’amitié; et cinq ou six coups d’épée entre gens qui s’aiment ne font que ragaillardir l’affection»[38]. ¿Se fija en que el color no es como era?
—La barba tiene un tono muy peculiar con esta luz —dije yo.
—SÃ, el pintor no le hizo justicia. Era preciosa, y le daba un aire distinguidÃsimo, completamente distinto del vulgo. ¡Espere, le enseñaré el color exacto si se acerca a esta antorcha! —Se acercó a la luz y se sacó un brazalete de pelo con un espléndido broche de perlas. Era peculiar, sin duda. Yo no sabÃa qué decir. Ella exclamó entonces—: ¡Su preciosÃsima barba! ¡Y qué bien quedan las perlas con el delicado azul!
Su marido, que se habÃa acercado y esperó sin atreverse a hablar hasta que ella reparó en su presencia, dijo entonces:
—¡Es extraño que monsieur Ogre no haya llegado aún!