Cuentos goticos
Cuentos goticos Podría decir que esa Babette Müller fue la causa de todo el sufrimiento de mi vida. Era hija de un panadero de Heidelberg y toda una belleza, según decía la gente y según podía ver yo con mis propios ojos. También a mí me consideraban una belleza (has visto mi retrato), y yo lo creía. Babette Müller me tomaba por rival. Le encantaba que la admiraran y no tenía a nadie que la quisiera mucho. Yo contaba con muchas personas que me querían (tu abuelo, Fritz, la vieja sirvienta Kätchen, Karl, el aprendiz jefe del molino) y me daban miedo la admiración y la atención y que me miraran como a la «Schöne Müllerin»[41] cuando iba a hacer las compras a Heidelberg.